GRABAR, GRABAR

No es fácil explicar ese afán compulsivo que mostramos por grabar todo lo que ocurre a nuestro alrededor (arriesgando a veces la vida). Otro fenómeno asociado es el del envío masivo que intercambiamos de vídeos y gracietas variadas. Debe guardar relación con la no menos obsesiva necesidad de contemplar en grupo lo que hemos grabado.

Se llega a un punto en que hacemos viajes sólo con la finalidad de registrarlo para difundirlo posteriormente.

Una explicación es la facilidad con la que puede hacerse gracias al omnipresente y omnipotente teléfono móvil. Pero debe haber algo más.

¿Nos vale la explicación superficial o hay que adentrarse en el inconsciente?

 

2 pensamientos en “GRABAR, GRABAR”

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