EL FILÓSOFO ILLA

 

Un profesor de Filosofía está obligado a explicar todas las doctrinas filosóficas y a todos sus autores, pero nada lo priva de tener sus predilecciones e identificarse con unos más que con otros.

Parece claro que Salvador Illa, ministro de Sanidad a la sazón, no siente ninguna simpatía por Pitágoras y sus discípulos. Los números eran de trascendental importancia para el filósofo presocrático y carecen de significado para el ministro. Hasta eso resulta discutible en este Gobierno. Y ahí lo tenemos, con la inestimable ayuda del melifluo Simón, ofreciendo un espectáculo bochornoso en torno a la cifra de fallecidos por Covid-19.

Parece que rebajando la cantidad quisiera encubrir la torpe gestión del Ejecutivo. Su enredo con los números de la pandemia es más difícil de entender que el más abstruso de los problemas en la Historia de la Filosofía.

 

 

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