EL TALAOR

 

Así, sin la “d” intervocálica, y a pesar de que lo que hacen no es talar (cortar por el pie) sino podar (quitar ramas superfluas).

No es fácil saber qué conviene dejar en un árbol para que sea productivo; cada cual tiene sus leyes y hay que distinguir entre el olivo, la higuera, los frutales o una parra. No sólo saber cómo se hace sino cuándo se debe hacer (la luna suele ser la referencia).

Usan pocas herramientas y cobran poco para su buen hacer. Son los auténticos catedráticos de la Universidad Rural. Agricultores que no tienen problema con las demás tareas no se atreven con esta y llaman al “talaor”.

Cuando aparezca una máquina capaz de sustituirlos se habrá acabado todo, el campo será una fábrica y los “talaores” serán un grato recuerdo.

 

 

2 pensamientos en “EL TALAOR”

  1. Me alegra que hayas recordado el viejo oficio silvestre. Yo añadiré que las herramientas del talaor eran pocas pero muy útiles. Para quien las quiera recordar, mencionemos las estijeras de puar, el serrucho, el hacha y una herramienta de forma surrealista, que servía para alcanzar y acercar las ramas al podador y limpiarlas una a una quitando alternativamente tallosy brotes menores: el puón, también llamado podón. Hoy la motosierra Still les ahorra trabajo, aunque el resultado es mucho menos cuidado, pues a veces consiste en cortar ramas y remalones sin orden ni concierto, mientras que la limpieza y la buena formación del árbol se deja al margen. Todo sea por la modernidad.

    1. Todo es por la modernidad pero todo es peor; en este caso, para el árbol.
      Un honor para el blog recibir el comentario de un maestro del lenguaje y un resucitador de hermosas palabras.
      Gracias

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