IMPUTADO

Extraña palabra, cuasi malsonante y, desgraciadamente, de uso frecuente.
Su fonética nos lleva a una encrucijada semántica: no sabes si estás en el Congreso o en un prostíbulo, si eres famoso (“reputado”) o discutible (“disputado”).Por otra parte, suscita una batalla entre los partidos a la hora de decidir cómo se debe actuar cuando un político está en esa situación: es suficiente para pedir su dimisión, hay que esperar el inicio de juicio oral, que haya sentencia firme…
Tenemos una lengua riquísima y sería fácil sustituirla por un sinónimo como “afectado”, “incurso” o “concernido”
Lo que parece casi imposible es acabar con un problema tan lacerante, extendido y disolvente como la corrupción.

2 pensamientos en “IMPUTADO”

  1. Magnífica explicación de la etimología y la evolución semántica de la palabra “imputado”.Yo comparto lo que dicesy el paso siguiente sería preguntar a políticos y jueces qué opinan del tema.En la clase política se entiende que nadie quiera afrontar el tema y se vayan dando largas.Lo terrible sería que en el ámbito judicial(garante último del Estado de Derecho)surgiesen actitudes como la que comentas.
    Gracias por los comentarios;veo que ha sido un Sábado fértil

  2. La palabra imputado designa a aquel contra el que se dirige un proceso penal y al que por tanto se atribuyen hechos dignos de ser juzgados. Es el participio del verbo imputare (considerar, pensar en), que nos remonta a un arcaico putare propio de la agricultura que se asociaba a la idea de podar o de depurar.
    El significado está muy pero que muy clarito para el común de los hispanoparlantes. Otra cosa es que los todopoderosos señores de la política no lo sepan o que no les den sus cortas luces para recurrir a la RAE y por eso estén tergiversando el significado del consabido palabro

    Eso es grave, pero también sería grave que los juristas, a quienes se les presupone la equidad y que son perfectamente conocedores del significado, se presten por espúreos intereses a colgar el cartel de imputado a quienes saben que no podrán encausar. Esto da miedo porque si la justicia es arbitraria con los poderosos, qué puede hacer con los ciudadanos de a pie.

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