SIN ARGUMENTOS

 

Se empieza a hablar de que la democracia representativa está en peligro y podíamos asistir a una especie de fin de ciclo histórico. Lo cierto es que hay indicadores preocupantes en varios países.

En España nos estrenamos con el ascenso de una fuerza política que parece, como mínimo, inquietante. La mejor terapia es vacunarse contra sus efectos desarbolando los pocos banderines de enganche con los que atraen a gente indignada.

Hay que convencer de que se está mejor dentro de la UE que fuera de ella; necesitamos inmigrantes, aunque eso no impide que se regule el flujo migratorio; es inevitable la igualdad  intersexual y el feminismo es razonable, aunque hay uno más serio que otros; quien quiera cazar o ira los toros debe poder hacerlo libremente… etc.

Es necesario lograr que nadie piense en modelos alternativos a la democracia.

 

 

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