El cambio climático trae consigo un incremento de la temperatura y el cambio social genera grandes dosis de agresividad. El fenómeno es palpable en medianas y grandes ciudades que han dejado de ser espacios de tranquilidad y convivencia para convertirse en lugares de enemistad y violencia manifestada en todas sus formas: asesinatos machistas, depredadores sexuales, enfrentamientos cuasi tribales, robos, asaltos, etc.
Hay que revisar esa concepción ilustrada del hombre bueno por naturaleza cuando vemos una sociedad rebosante de mierda y miseria humanas; los buenismos comprensivos de algunos alcaldes ya no tienen razón de ser. En este mundo globalizado, materialista y anómico el planteamiento ha de ser diferente. Quien no quiera verlo se engaña a sí mismo.
Se podría empezar por cumplir y hacer cumplir la ley. Por eso los cuerpos policiales están bien valorados y se demandan aumentos de plantilla.