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HACE TRAMPAS

 

Otra polémica estéril que podía haber sido evitada. El estado de alarma, su alcance y su duración se ha convertido en arma arrojadiza entre los partidos.

Después de dos meses y cuatro prórrogas son muchos los expertos que opinan que hay leyes en nuestro ordenamiento jurídico (cuatro al menos) que permitirían levantar el estado de alarma sin perder sus garantías sanitarias y amparar más algunos derechos básicos.

El presidente se empecina en mantenerlo porque está más a tono con su modo personalista de gobernar, amenaza con falsos desastres si se retira y aprovecha la fragmentación partidista.

La oposición lo acusa de hacer un uso espurio de ese recurso constitucional y usarlo como coartada para otros fines (indultos, ley de educación, CNI, etc)

Mientras, los españoles aceptamos con una jodida e impuesta resignación que sean incapaces de reunirse y tomar decisiones en función de lo que interesa a los ciudadanos.

Demasiados trileros e incompetentes sueltos.

 

 

EL TÍO SIMÓN

 

Hay imágenes que ya permanecerán siempre en quienes vivimos esta terrible pandemia. Una de las más destacadas será la de Fernando Simón, autoridad y portavoz sanitario.

Al asociar su figura con algo perjudicial se produce un efecto de condicionamiento que te lleva a valorarlo negativamente.

Lo cierto es que, hechas estas consideraciones, me sigue pareciendo un personaje muy criticable, por el fondo y por la forma (un buen amigo lo tilda de impresentable y melifluo).

Erró seriamente, frente a otros, al pronosticar la malignidad potencial del virus, dio consejos contraproducentes y contribuyó a que permaneciésemos con la guardia baja en la primera fase, la más decisiva.

Y en cuanto a su aspecto, no vale el argumento de que cada cual viste y aparece como quiere. Por respeto a los demás tiene que guardar formas propias de su entono sociocultural, lo que se espera de una autoridad representativa en ciertos momentos.

 

 

 

CREENCIAS

 

Cada uno es libre de creer en lo que estime oportuno y digno de crédito, sobre todo si sacamos a pasear ese don tan sutil que es la fe y nos movemos en campos religiosos.

Ante el Coronavirus ha habido dos credos religiosos con comportamientos que merecen un análisis, diferenciándose ambos del resto del mundo con su temeraria actitud.

Por un lado los ultraortodoxos judíos, esos impresentables parásitos que no trabajan ni prestan el servicio militar porque han de centrarse en la interpretación de sus sagradas escrituras, como si aún quedase algo por examinar.

Por otro Iglesias Evangélicas, contrarias al confinamiento que celebran sus cultos, propagan el virus y se muestran desafiantes, votan a Trump y Bolsonaro, sus líderes naturales tan irresponsables y negacionistas como ellos.

Exhiben su desprecio hacia la ciencia y las virtudes cívicas. Les falta racionalidad, respeto y tolerancia; les sobra confianza en Dios.

 

 

EUGERASIA

 

La palabra no existirá, pero a mí me viene bien (“geras” significaba vejez). Se queda entre la eugenesia y la eutanasia y se trata de que esa época de la vida transcurra plácidamente. Justo lo contrario de lo que la pandemia nos ha mostrado en las residencias de ancianos, esos submundos de terror de donde han salido las cifras más altas de fallecidos.

Habrá que crear una comisión de verdad, no de esas inútiles que abundan, que aborde todos los temas relacionados con estos Centros, públicos o privados, la información a familiares, la transparencia y, sobre todo, una eficaz asistencia médica.

También hemos visto hospitales aplicando sus particulares criterios de selección natural. Para Darwin no era más apto un cretino, vago o pervertido de 40 años que un médico, profesor, magistrado o trabajador jubilado de 70.

La población envejecerá cada vez más y merece un trato más respetuoso.

 

 

UN GRAN DESCONOCIDO

 

Lleva cuatro meses llenándonos de dolor y muerte. Vivimos con un nivel de desarrollo biotecnológico impensable hace pocos años.

Y a pesar de eso es más lo que se ignora que lo que se sabe del Covid-19. Un experto biólogo: “No se ha demostrado nada de lo que se dijo sobre su origen”, “es difícil de controlar porque una persona puede estar dos semanas sin síntomas pero contagiando a otros”, “es un virus nuevo y sorprendente, más contagioso y transmisible”.

Tampoco sabemos si hay predisposición genética a contraerlo; si será sensible a cambios de temperatura como el de la gripe; si una vez superado, los anticuerpos garantizan la inmunidad; por qué los menores apenas muestran síntomas aunque pueden ser “grandes contagiadores”… y la gran duda :¿Nos dejará vivos y/o nos permitirá recuperar una vida normal?

Nos ha enseñado nuestra debilidad pese a que estamos en la cima de la escala evolutiva.

 

 

HOJA DE PARRA

 

Hay una iconografía clásica que muestra al calzonazos de Adán expulsado del paraíso y desnudo, cubriendo sus partes pudendas con una hoja de parra (supongo que no tenía a mano una de higuera).

En pleno estado de alarma, cuando por deméritos propios en las gestión de la pandemia Pedro Sánchez exhibe su desnudez, cuando lo abandonan quienes lo apoyaron, llega Cs y le ofrece su hoja de parra (los mercenarios del PNV hacen lo que suelen, venderse)Es un gesto político que sorprende porque nunca han obtenido un buen trato o una mínima atención por parte del PSOE. Debe ser una reacción de compensación por la torpeza de Rivera en Abril-19 al negarse a formar gobierno y ahora Arrimadas como nueva presidenta pretende marcar un espacio más “centrado”. Supongo que piensa que este gesto se traducirá en apoyo electoral. Yo tengo mis dudas.

 

 

ES TAN BURDO

 

Con Iván Redondo aparece en política el gran mercenario, el que ofrece sus servicios al mejor postor; tiene un par de éxitos y Sánchez lo convierte en su factótum con más poder que cualquier ministro. Aconsejó ese totum revolutum que ganó la moción de censura y dio lugar al actual gobierno, bicéfalo y disfuncional.

Explotó a fondo la foto de la Plaza de Colón con PP, Cs y VOX, sabedor de que en la España que padeció a Franco aún vende el miedo a posibles retornos.

Ahora le dice a su jefe que pida lo que nunca ofreció, unidad y lealtad y si se la niega el PP que los culpe del aumento de muertes por Covid-19.

Cuenta con la ventaja de que su “asesorado” se presta a todo al carecer de principios y criterios; es arcilla moldeable, Galatea ávida de Pigmalión.

 

 

ÚLTIMA PARIDA

 

La ministra Montero, la más roja de las dos, la de la casta y la urbanización de lujo, ya ha captado la enseñanza esencial de la crisis sanitaria, ha notado que se habla de médicos (en masculino) y enfermeras (en femenino) lo cual le parece profundamente injusto, herencia del heteropatriarcado, casi crimen de lesa igualdad.

Pondrá a trabajar a esa legión de paniaguadas secretarias, directoras y asesoras que paga con nuestros impuestos para subsanar ese desaguisado. De paso, les encargará que vayan trabajando, o sea, haciendo declaraciones y pancartas para que no se hable de “la crisis” en femenino porque se crea una asociación negativa, que se vaya difundiendo “el crisis”.

Y así, poco a poco, cumple su trascendental función; nos pedirá paciencia porque la revolución no se hace en un día y la hipoteca es cuantiosa, requiere tiempo.

 

 

AHORA O NUNCA

 

Se puede concluir que una pandemia es, en último término, consecuencia de nuestro modo de vida.

El Covid-19 con su cosecha de sufrimiento y muerte podría marcar perfectamente un punto de inflexión para que nos replanteásemos muchos de nuestros hábitos y tendencias. Porque, además, la gran amenaza latente es el cambio climático y sus consecuencias.

Moderar consumos, disminuir movimientos poblacionales, potenciar energías renovables, etc. sería suficiente para cambiar el modo de producir y distribuir los recursos buscando la recuperación de un equilibrio perdido y cada vez más alterado.

Las señales son claras y abundantes, nunca podremos alegar ignorancia, tenerlas en cuenta o no es decisión nuestra. La reflexión es obligatoria y debemos hacerla como especie conocedora de lo fueron la cosmogénesis y la biogénesis, consciente de su función en el planeta, de su fortaleza y de su debilidad.

 

 

SALVADOR ILLA

 

Yo creo que a esta altura lamentará haber aceptado formar parte del Ejecutivo por el cupo catalán.

El estado de alarma lleva a centralizar las competencias autonómicas de sanidad y lo convierte en el brazo ejecutor de este bicéfalo e incompetente Gobierno, o sea, que se traga la improvisación, los fallos y el maquillaje de la estadística letal que están mostrando.

Por si fuera poco, ahora se descubre material sanitario defectuoso que ha puesto vidas en peligro comprado con la intervención de algún alto cargo socialista.

Cuando se acaben los tests serológicos habrá que hacer un test de corrupción para ver lo que se esconde tras muchas compras y adjudicaciones. La emergencia favorece el oscurantismo y las prisas.

Él será ajeno, pero es el ministro; el sentido del decoro y la dignidad deberían conducirlo a la dimisión, aunque sería una cobardía hacerlo en estos momentos.