ANA MATO

No es agradable criticar duramente a alguien pero si se trata de un político que ocupa un cargo voluntariamente y es multirreincidente los escrúpulos disminuyen.
El caso de la ministra de Sanidad es paradigmático. Ya quedó seriamente tocada cuando se mostró ignorante de lo que pasaba en su casa y afectaba a su marido, implicado en la trama Gürtel.
Ahora, en plena alarma por el caso del Ébola, protagoniza una rueda de prensa surrealista, patética, que se enseñará en la Universidades como ejemplo de anticomunicación.
Al final acabas convertido en una especie de ente inverificable y no se entiende que sigas en la escena pública. Además, el que puede retirarte no lo hace.

2 comentarios sobre “ANA MATO”

    1. Hay que tener valor para elegir el nombre de Artur Mas;no es sólo tonto,es otras cosas peores.A ver cómo me sienta la mayoría de edad y haré botellón con prudencia.Gracias por la felicitación.

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