DE LA RUFIANESCA

 

Es tiempo de rufianes. Surgieron de la justa indignación generada por el gobierno del PP. Decir que desarrollan una actividad política es abusar del lenguaje. Prefieren la pancarta frente al folio y la calle frente al despacho; acuden al Congreso para provocar y montar sus números circenses; se sienten cómodos en su cadena de televisión. Pueden insultar y agredir impunemente; dan conferencias en la Universidad sin temor a que alguien les reviente el acto. Algunos periodistas los consideran la verdadera oposición (¿cómo llegarán a esa conclusión?)

Vivimos un momento que empieza a ser preocupante, vergonzante e incómodo porque no hay que olvidar que a esta caterva infame la sostienen varios millones de votantes que están respaldando esas conductas.

No solucionan nada y envenenan el clima.

 

 

2 pensamientos en “DE LA RUFIANESCA”

  1. Ese fenómeno de desvanecimiento conforme van siendo conocidos sería lo lógico pero cuando se pronuncian millones de personas en unas elecciones no siempre lo hacen dejándose llevar por la lógica.
    Por otro lado,la última estupidez de Pedro Sánchez apunta a que el PSOE ahondará su crisis y,de rebote, alimentará el populismo.
    Ojalá acabe imponiéndose pronto la razón porque no está el país para soportar tanta simpleza ,tanta demagogia.

  2. Terminarán desvaneciéndose, desapareciendo del Congreso (que no es lugar para rufianes ni gañanes). Tan rápido han emergido como se hundirán; constituyen un fenómeno pasajero fruto de las circunstancias que también son pasajeras.
    De haberse celebrado unas terceras elecciones, seguro que ya se habría producido una buena “limpia” de rufianes. Ya se les ha visto el plumero demasiado, y poco más pueden enredar, aunque siempre habrá gente que se deje engañar.

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