GÉNEROS

 

Se consolida la expresión “violencia de género”, desgraciadamente tan familiar. Hasta hace poco se hablaba de “violencia machista” por pensar que lo de “género” sólo era aplicable a sustantivos y adjetivos. Pero no está mal usarlo porque es un concepto más extenso, se refiere a lo masculino y femenino como roles y clichés culturales.

Se impone la moda de forzar el lenguaje hasta eliminar todo rastro de desigualdad sexista y como cualquier extremismo se puede extremar, llega la consejera valenciana diciendo, entre otras patochadas, que sustituyamos “hijos” por “descendencia”.

Querer ganar la guerra al machismo latente a base de batallitas gramaticales es coger el rábano por las hojas. Una educación (¿para la Ciudadanía?) que acelere el cambio de mentalidad y una armazón legislativa contundente serán más eficaces.

 

 

 

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