KIM JONG PUIGDEMNOT

 

El mundo contemplaría un engendro portentoso si se produjera una fusión entre estos personajes. Ambos gobiernan convirtiendo sus territorios y a sus ciudadanos en víctimas de sus enloquecidas obsesiones, viven contracorriente y contra toda lógica, ignoran las advertencias o amenazas que reciben de su entorno. El uno persiste en su carrera armamentística, sueña con bombas atómicas y lanza misiles; el otro persiste en su viaje a ninguna parte, sueña con un Estado imposible y amenaza con las urnas.

Corea del Norte, sin el gordito risueño, será algún día un país libre y próspero que caminará hacia la reunificación.

Cataluña, sin el egoísmo clasista del separatismo, volverá a ser una Comunidad seria, solvente, perfectamente encajable en el Estado español.

 

 

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