LA CRISIS

Llevamos con ella siete años. Negarla fue una estupidez. Vivirla, una tragedia. Decir que está superada, una falacia (algo parece verdadero pero no lo es). Dos o tres indicadores macroeconómicos positivos no anulan la cifra de paro, la volatilidad del puesto de trabajo o la sangrante desigualdad social que ha aumentado.
Si algún día la superamos, cabe dudar si será de verdad y en profundidad, aprendiendo algo positivo y modificando nuestra actitud hacia el dinero, la especulación y esos voraces mercados a los que luego culpamos, haciendo desaparecer la demanda y la práctica de la corrupción.
En fin, si analizamos crítica y descarnadamente la condición humana, no está claro que salgamos de la crisis.

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