MORIR MATANDO

Las guerrilleras islamistas llamadas “viudas negras” han perdido a sus maridos o hermanos en los enfrentamientos que mantienen los chechenos con Rusia y, lejos de limitarse a rezar recordándolos, están dispuestas a crear más viudas y huérfanos matando indiscriminadamente. Desde 2000 se han inmolado 20 mujeres asesinando a 800 personas. Un colegio, un avión, una estación, cualquier espacio les sirve para mostrar su afán destructivo y su venganza contra el régimen de Moscú.

El nacionalismo y la religión son espacios de irracionalidad que han mostrado sobradamente sus perversiones a lo largo de la Historia. Júntalos y tienes fanatismo en estado puro. Continuarán…

 

 

LOS SIMPSON

Es uno de los programas más inteligentes, creativos y divertidos que pueden verse. Es transversal, la ven niños, jóvenes y adultos, aunque sólo teniendo muchas referencias culturales se pueden captar el sentido de sus argumentos y la agudeza de sus diálogos.

Parece obra de un buen pensador porque refleja una visión general, una especie de cosmovisión con su galaxia, compuesta por el muy representativo mosaico de sus personajes, su sistema planetario que sería la familia, girando en torno a su centro que es Homer.

Teniendo en cuenta el panorama televisivo hay que evocar a Humphrey Bogart en “Casablanca” y decir: “Siempre nos quedarán los Simpson.

 

 

BEST SELLER

Una mujer de carne y silicona- cuyo nombre me impide mi religión oír o escribir- que habita en Tele-5, degradando aún más esta cadena, ha publicado un libro sobre su vida y milagros. Parece que está batiendo un record  en el ámbito editorial.

En todo razonamiento inductivo (el paso de  datos concretos a un enunciado general) se corre el peligro de generalizar inadecuadamente. Pero cabe preguntarse por el significado de este hecho en nuestro panorama socio-cultural.

Gentes que ignoran el nombre de un poeta, novelista o autor teatral español se vuelcan con este subproducto.

Luego nos extraña cómo quedamos cuando nos comparan con otros países desarrollados.

 

 

LOS REFLEJOS DE MADINA

En el Congreso un ministro se dirige, agresivo, a un diputado:” ¿pero quien se ha creído que es usted?”.Debió haber oído:” Soy diputado, representante directo de la soberanía popular, de la que emanan los poderes del Estado(artículo 1.2 de la Constitución), miembro del Legislativo que elige al Presidente que lo nombra a usted ministro. Estoy ejerciendo la función parlamentaria de control al Gobierno. Fíjese que sencillo es todo. Comprendo que, conociendo su adscripción política y religiosa. Desdeñe estas cosas; pero debería ser más respetuoso y así fortaleceríamos la democracia.”

Eduardo, si quieres ser candidato.. ¡más agilidad y menos “buenismo”.

 

 

EL FUEGO

Heráclito (VI a.C.) lo consideraba elemento constitutivo y primigenio de la realidad(“este cosmos ha sido, es y será fuego eterno”)..A lo largo de la Historia nos ha proporcionado calor, luz, intimidad, compañía, ha sido centro de reunión y convivencia- la palabra “hogar”significa el lugar donde está el fuego- que servía para transmitir conocimientos y crear tradición. Ocasionalmente también ha causado dolor y tragedias.

Hoy es una especie de arquetipo del inconsciente colectivo que nos conecta con ese pasado. Quedarte junto al fuego sin más luz que la de la llama amarilla es una experiencia impagable, un buen ejercicio de introspección.

 

 

IGLESIA ESPAÑOLA

Entendida como institución oficial, no como comunidad de creyentes .Parece que la elección del nuevo Papa los ha cogido con el paso cambiado. Dos ejemplos: – El presidente de la Conferencia, Rouco, gozoso convocante de manifestaciones contra políticas de gobiernos democráticos o leyes aprobadas por el Congreso. El Papa los quiere en la calle pero defendiendo la justicia social. – El melifluo portavoz, Martínez Camino, que se muestra obsesivo con la sexualidad. El Papa no se atreve ni a condenar la homosexualidad y pide una actitud más comprensiva con estos temas.

¿Qué pasará a partir  de ahora? ¿Veremos cambios?

LOS MERCADOS

Palabra hoy malsonante, auténtica  caja de Pandora, culpables de casi todos los males que nos afligen, crueles como la hidra de Lerma y, como ella, con múltiples cabezas. Los hay de divisas, de deuda, de futuros , de derivados, de valores, primarios y secundarios; incluso grises y negros.

Cuando aún seguimos asociando la palabra a la compraventa de animales o mercancías en la plaza del pueblo, hemos creado ese otro “espacio virtual” en el que se colocan los productos más insospechados. Una persona puede volver del mercadillo del Sábado ,donde ha comprado un mueble viejo o un pollo campero, y dar la orden a su agente para que invierta en un swap sobre el precio del petróleo.

Naturalmente que, en último término, los mercados somos nosotros mismos pero alcanzan un grado de sofisticación que nos cuesta reconocernos en ellos. Si familias, empresas y gobiernos siguiéramos el consejo de R.Areces para financiarnos con recursos propios, no existirían los mercados de deuda que buscan la máxima rentabilidad, ajenos por completo a la sensibilidad social, a los estragos que pueden causar en la economía de un país.

Lo que no puede ser es que unos jóvenes profesionales de la City londinense coloquen en el mercado activos tóxicos que acaban por envenenar el sistema financiero; lo que no debe ocurrir es que una Caja o un Banco con necesidades de capitalización vendan productos tan inciertos y complejos como deuda subordinada o participaciones preferentes a simples ahorradores que no saben ni lo que están comprando.

Los mercados actuales están ya muy lejos de aquella sociedad más primaria  y reducida en la que A.Smith les atribuía el papel de “mano invisible” que por sí sola logra el equilibrio socio-económico. Ahora corren desbocados y alcanzan un poder impresionante. El reto es buscar la fórmula para embridarlos, establecer mecanismos de supervisión y control que permitan intervenirlos si es necesario o prohibir algunos productos, convencernos de que no todo vale, no tener complejos a la hora de situar la acción política legítima por encima de las veleidades financieras. En resumen dar pasos para disminuir la economía puramente especulativa y reforzar la productiva, la real, en la que bienes, mercancías y servicios son algo tangible y no meros apuntes contables .Hay que darle la vuelta a la célebre frase del asesor de Kennedy y gritar: ”Es la política, estúpidos”.

Conviene no olvidar que la codicia humana está en la base del funcionamiento de los mercados, aunque luego nos resulta más cómodo quejarnos  de sus efectos, como si fueran algo ajeno a nosotros.

Volviendo a la mitología, para acabar con esta hidra hace falta más que un Heracles heróico.Tal vez unos centros de decisión  con clara conciencia de ello en este mundo tan globalizado y con la decidida voluntad de adoptar las medidas pertinentes.

 

 

LOS IMPUESTOS

Son los auténticos ladrillos con los que se construye todo el entramado institucional, socio-político de un país, son la argamasa del sistema y con ellos sostenemos desde un concejal hasta el Jefe del Estado.

Pagamos por demasiados conceptos, algunos perfectamente cuestionables:

-TU CASA.-Además de su coste real, pagas una licencia de obras y un impuesto por el hecho de tenerla (IBI).

-TU COCHE.-Además de lo que vale, hay un impuesto de matriculación y uno de circulación que es anual

TU TRABAJO.- El impuesto de la renta que es el más importante de los directos.

TUS AHORROS.-Si logras tenerlos, impuesto de retención de capitales.

TU CONSUMO.-Todos los indirectos; gasolina, alcohol ,tabaco, cualquier mercancía ,bien o servicio que adquieras.

TU EMPRESA.-Pagarás el de actividades económicas o el de sociedades.

En fin, la serie podría continuar y seguro que cualquier día la amplían con alguno nuevo.

Debemos exigir a quienes gestionan lo público administrando nuestro dinero que ya que no nos liberan de algunos, al menos los distribuyan equitativamente. Cada euro público es sagrado y hay que cuidar mucho su destino.

Supongo que la mayoría de nosotros estaremos de acuerdo en que nuestro impuestos se dediquen a construir hospitales, colegios, institutos, polideportivos; o  sirvan para aumentar  el número de becas que se conceden o las ayudas a la dependencia.

Tal vez la misma mayoría se mostrará en desacuerdo con el hecho de que sus impuestos sirvan para mantener tantas instituciones inútiles a fuer de prescindibles, desde el Senado hasta los Defensores del Pueblo autonómicos pasando por las Diputaciones o el número de concejales de los Ayuntamientos.

-la vergonzosa cantidad de “asesores” que lo ignoran todo y por tanto no pueden cumplir su función (¡que se lo pregunten a Carromero  en el Ayuntamiento de Madrid!)

-mantener bien alimentados en la cárcel a individuos como Bárcenas, Bretón o Carcaño, cuando tanta gente honrada lo pasa mal.

Tampoco estaría mal que se intensificara la lucha contra el fraude fiscal y lo que se recaude permitiría aliviar la carga impositiva de los que cumplimos con Hacienda.

 

 

BIPEDISMO

A lo largo del proceso evolutivo de nuestra especie la superación del estado de cuadrúpedo fue un hito decisivo que permitió la liberación de las manos, la ampliación del horizonte visual, el retroceso de la faz hocicada; pero…toda moneda tiene dos caras y el bipedismo también supuso una modificación del esqueleto, la columna pasa a soportar más peso y aparece la amplia gama de dolores de espalda, los problemas de vértebras y discos, desde las cervicales a las sacras, siendo hoy uno de los mayores motivos de baja e incapacidad. Dan ganas de volver a ser cuadrúpedos. ¡Estaríamos graciosos!

 

ESTADO DEL BIENESTAR

En España se alcanzó en la década de los 80 con gobiernos de Felipe González. Ahora vemos como va retrocediendo considerablemente con la excusa de la crisis. Es verdad que hemos vivido una época desaforada, que no se  puede tener todo, de prisa y gratis…pero diferenciemos lo esencial de lo accidental y no renunciemos a lo esencial: sanidad, educación, pensiones, ayuda en la dependencia… Mientras  llegan tiempos de bonanza económica, de crecimiento y empleo, se puede recortar en lo superfluo y aumentar algún impuesto, pero nunca abandonar a los desasistidos o disminuir la igualdad de oportunidades.